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- Campeonato de cetrería de Palma de Mallorca
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LA CAZA DEL FAISÁN (Oct 2008)

Esta idea me venía rondando despues de haber campeado varias veces por países del centro-este de Europa donde abunda esta especie y también por tener la posibilidad de intentar su caza al menos una semanita al año.

Pero en fin, para toda esta parafernalia mía, era necesario un ave rapaz y despues de madurarlo me he decidido por un ave de bajo vuelo, un torzuelo de azor alemán.

¿Qué mejor estampa puede ser la de ver un azor pelando las plumas cobrizas de un macho de faisán?

...Con estas elocubraciones cetreras en pleno mes de Agosto del pasado año llegaba el momento de agenciarse un azor o de lo contrario no habría bonita estampa...

Aproveché mi viaje anual a Alemania para comprar aves rapaces y después de un poco de sudor, casi lágrimas y muchos kilómetros conseguí el ansiado azor. Un torzuelo con crianza parental. Este pollo de azor, a pesar ser criado por los padres me sorprendió desde el comienzo por su caracter. Como curiosidad decir que al entrar en la muda para cogerlo, este permaneció inmóvil, mientras sus hermanos se debatían queriéndose escapar a través de la malla de la muda (¿no será impregnado me decía yo?). Pero esto sólo fué el dulce principio.

Una vez con el joven azor en casa tengo que decir que ya no me acordaba del caracter de estos “diablos". Con la caperuza puesta intentaba trabar el aire y/o mi mano de vez en cuando, echándome el pico, etc, etc. A los dos días de empezar con el, ya casi que estaba un pelín arrepentido...

Creo que este arrepentimiento venía dado porque en mi jardín descansaban más de una veitena de pajaros, una locura vamos, y no tanto por el carácter del azor.


El azor sesteando en el banco americano.

Sin apenas llevar trabajo, al tercer día de haberlo cogido en el puño le quité la caperuza y ese mismo día, el azor comenzó a saltar al puño. De aquí a volarlo completamente suelto fue un camino de rosas.

A finales de septiembre, “Haiduc” que así se llama mi azor, estaba listo para unos escapes de faisán. Le hice solamente dos, uno al salto y otro de empuesta y un tercero de conejo, por si acaso...

Y en Octubre me fuí para Rumanía...

Al fin he podido llegar al cazadero en Hungría, muy cerca de la frontera. Este lugar es un paraíso para los faisanes y también para los cetreros y cazadores de escopeta.


Antes de comenzar la mano...


Trastejando el terreno con Haiduc.


El primer susto, el azor que por poco duerme afuera. ¡Un consejo, acostumbrarlos a volar con linterna al señuelo y así no tendreis que subir a los árboles!

El siguiente día ya había mayor congregación y también un azor maestro. Yo aposté que al menos Alín, el dueño del azor maestro, daría cazado algún que otro faisán porque el mío, me parecía que comenzaba a “racanear”.

Si ya lo decía el canciller: “Los azores por mayor trabajo tienen el volar que el trabar.” ¡Y que razón tenía! Pero no toda la culpa es del azor...


Alín, con su torzuelo de azor. Un pajaro que conoce muy bien a los faisanes.


El primer faisán con el azor de Alin. Como se notan las cuatro mudas de experiencia.

¡Qué fe y qué manera de volar faisanes tiene este azor!.


Otro lance más. ¡El fotografo estuvo atento!


¡Y la recompensa a tanto esfuerzo!


Al final de la jornada de caza: un faisán y dos grajas.

Para finalizar, he de decir que Haiduc anduvo un tanto flojo los últimos días y no me quedó más remedio que darme por satifecho con haber asustado a un buen número de faisanes. Quizás ha faltado un poco de surte, pero ya sabía de antemano que sin perro, solamente al salto, la cosa iba a ser complicada y sobre todo para mi pollo de azor al que nos fue imposible levantar un faisán al segundo vuelo.

Quiero desde aquí darles las gracias a mis amigos rumanos: Dorin, Alín y Luca por su amabilidad y gran hospitalidad y por descubrirme esos lugares tan hermosos que tienen en su país.

Espero con ansia una nueva ocasión para poder compartir lances y poder darle a Haiduc ese faisán que tanto se merece.

¡Cuando esto ocurra ya os lo contaré¡